Un cliente muy habitual de la casa, nos regalo hace unos años un pequeño poema sobre De la Riva en el que no se ensalza ni su servicio, ni su gastronomía, ni por supuesto su decoracion. Habla simplemente de la filosofia del lugar.
Todos, clientes, jefes y empleados, protegen esa manera de entender esta casa de comidas, en la seguridad de que haciéndolo, salen ganando.